En diez años se han cerrado casi 20.000 oficinas bancarias

El proceso de ajuste durísimo que ha registrado el sector bancario en los últimos años ha catapultado el cierre de miles de oficinas en el país que había sido a comienzos del siglo XXI el que mayor número de sucursales tenía en relación al número de habitantes. En los últimos diez años, se ha echado el cierre a nada menos que  17.273 puntos de comercialización de servicios bancarios. ¿Pero a quién ha afectado el cierre de oficinas? ¿Qué perfil de usuario ha tenido más posibilidades de quedarse sin su sucursal de toda la vida?

El Banco de España acaba de publicar un informe que permite un acercamiento a los lugares que se han convertido en  “erial bancario”. Entre los años 2007 y el presente ejercicio, el número de oficinas se ha reducido nada menos que el 38% sobre el total que había en 2007. En medio de estas fechas, se ha producido la intervención y nacionalización de ocho entidades financieras y las cajas de ahorro prácticamente han desaparecido, cuando en aquél año existían 45 entidades de esta naturaleza.

La burbuja inmobiliaria fue el catalizador de un fuerte incremento del número de oficinas bancarias en el periodo comprendido entre los años 1995 y 2007. Donde se iniciaba una promoción inmobiliaria, allí se abría una sucursal bancaria y donde se abría un establecimiento de esta naturaleza, algún competidor situaba una oficina enfrente. Y así se escribe la historia que terminó de hacer estallar el sistema financiero con mejor cobertura de clientes.

Los perjudicados

¿Pero a quién le ha afectado el cierre de oficinas? Las entidades habían realizado un fuerte esfuerzo de presencia en las poblaciones más pequeñas. Así, la proporción de oficinas en municipios de hasta 10.000 habitantes alcanzaba el 38% del total de las sucursales, un porcentaje superior al peso de estos municipios en términos de población que era del 31%.

Este exceso de presencia bancaria ha sido la principal causa del fuerte descenso en el número de oficinas que se ha producido en este tipo de localidades de menos de diez mil habitantes. La denominada altísima bancarización de España, el país donde había el mayor número de oficinas por habitantes, inició un proceso de regreso a los orígenes.

Sucursales no rentables

El proceso de cierre se cebó en los pueblos pequeños, porque “la pérdida de habitantes que estas poblaciones vienen sufriendo fruto del proceso de descenso demográfico de las zonas rurales en España”, según el Servicio de Estudios del Banco de España, exigía esta actuación con un negocio que no era rentable. A este fenómeno se le unió el proceso de ajuste de la capacidad de la industria bancaria “para hacer frente a la crisis económica y a las consecuencias que esta tuvo sobre el sector”.

En 2007, la población de los municipios hasta 500 habitantes ya tenía complicado el acceso a los créditos y los depósitos. Pero en estos últimos años, la población que se ha quedado sin sucursal ha pasado de unos niveles elevadísimos del 70% hasta el 75%. En el caso de las poblaciones entre 500 y 1.000 habitantes, los que se han quedado sin banco han aumentado desde el 27% hasta el 39%.

En total, los municipios que no tenían oficina bancaria, que en 2007 suponían el 28% se han disparado hasta el 40%. En términos globales, el porcentaje de habitantes sin acceso a una oficina bancaria en su municipio de residencia ha pasado del 2% en 2007 al 2,5% en 2016, aunque el número de municipios que carecen de oficina se ha incrementado más, pasando del 44% al 50% durante este periodo.

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